EL EJE CAFETERO Y LA CAPITAL DE COLOMBIA

Nueve horas de una buseta algo tediosa nos llevan a Salento, famosa población conocida por encontrarse en el centro del eje cafetero de Colombia. Podría decirse que Colombia es exportador neto de café de calidad ya que el consumo local se restringe a lo que llaman tinto, un extracto de cafe bañado en agua caliente y sazonado con mucho azúcar para que el enjundio pueda regar el gaznate (otro tema será el proceso de salida de este cafe).

En Salento, junto con un franco-canadiense y un americano de Montana visitamos la Finca Momota, regentada por una catalana que practica la permacultura (o Agricultura Permanente) una disciplina dedicada al diseño ecológico de áreas productivas, lo que supone el uso de una técnica agraria que desconocía y que se basa en el aprovechamiento de las energías de la naturaleza y el mantenimiento de los ciclos y vida de la tierra (para más info, leer a Bill Mollison). Visita muy interesante alejada del típico tour y que permite pasear y conocer durante unas horas el diseño inteligente de la finca y acercarte a lo que hoy en día se llama eco o natural pese a que debería llamarse lógica aplastante.

Además de degustar las delicias cafeteras (bien sabéis que no soy consumidor habitual de este fruto pero el caldo que probé despierta toda papila gustativa), cerca queda el valle de Cocora donde se puede disfrutar de un largo y agradable paseo bajo sus imponentes palmas (o palmeras) que alcanzan hasta los 70/80 metros de altura.

Y de la tranquilidad hacemos camino al pleno bullicio: bienvenidos a Bogotá, la capital de la Colombia independiente.

No me declaro fan de las grandes ciudades pero gracias a Esteve, abogado alicantino que ha decidido cambiar la toga por la promoción de la marca España dedicándose a importar vinos y aceite de oliva de nuestra tierra; y a María, amiga colombiana cuyos destinos los cruzamos en el Nepal hace unos meses, pude indagar más en la historia, cultura y movimientos sociales de este país (además, claro está, de probar la vida nocturna de esta gran city).

Con María recorrimos Monserrate, el santuario desde el que se divisa la inmensidad de la ciudad (curioso ver como uno de los agradecimientos a la Virgen es por haber conseguido los papeles para USA); la Candelaria, centro relativamente turístico; el chorro de Quevedo, lugar de fundación de Bogotá; y disfrutamos del típico ajiaco (algo así como la versión ligera del cocido español con una base de maiz).

Además, en Bogotá se puede visitar el Museo del Oro y el Museo Militar, recintos que reflejan algún entresijo de Colombia.

Y seguimos profundizando sobre las razones (o sin razones) de que el pueblo colombiano dijera NO en el referendum convocado sobre el proceso de paz con las FARC. En cualquier caso y dicen que fruto de una técnica legislativa digna de la mismísima España (supongo que de tal palo tal astilla), parece que éste proceso de paz sigue adelante y que el desarme de las FARC es efectivo. Como ya comenté, supongo que esta paz es la que debe prevalecer por encima de todo. Pero claro, desde Alicante es más fácil hablar.

Monserrate highlights, Bogota

Muchas gracias a los anfitriones, habéis hecho que este vuestro país cale más y más en mí. De aquí hacia el sur, camino del Perú cruzando Ecuador no sin antes parar a conocer Cali y el valle del Cauca.

Seguimos el camino!

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